"Cuando alguien, viendo la hermosura de este mundo y acordándose de la verdadera, toma alas y, una vez alado, deseando emprender el vuelo y no pudiendo, dirige sus miradas hacia arriba como un pájaro y descuida las cosas de esta tierra, se le acusa de estar loco"

Platón

martes, 26 de junio de 2012

Sábado 23 de junio de 2012. Arcones

Vuelo 41

Va a ser difícil que me olvide de este fin de semana y especialmente del vuelo que hice el sábado. Fue el fin de semana de mi primer vuelo de cross, mi primera competición (en Pedro Bernardo no llegué a volar en competición) e incluso la primera vez que conseguí volar dos días seguidos en Arcones.

Este fin de semana se celebraba en Arcones el campeonato de la Comunidad de Madrid, y como pude reservar los dos días para dedicarlos al vuelo, decidí inscribirme. La verdad es que estaba bastante motivado para intentar hacer mi primer vuelo de cross.

Quedé con Pablo en el local y allí nos encontramos con el Procu. Cargamos nuestras alas y la de Juan que iría el domingo. En Arcones habíamos quedado también con Álvaro que iría en su coche.

Al llegar a Arcones fuimos a La Cerca a inscribirnos y descargar las balizas, mientras, íbamos saludando a la gente que fue llegando poco a poco. Después nos repartimos en los coches y nos subimos al despegue. En mi coche subimos Pablo, Carlos y su hermana Laura que se bajo mi coche los dos días y nos hizo las recogidas y yo. Un millón de gracias Laura.

Como había bastantes parapentes y un buen viento nos subimos a la parte alta, otra novedad más para este fin de semana pues nunca había despegado desde arriba, una zona en la que se monta de forma mucho más cómoda que abajo pero que para mi gusto es demasiado plana para el despegue.

Mientras montábamos decidieron la prueba. Una primera baliza en Morcuera (60km) y gol en Almazan (113 km). Nada más ver la prueba pensé que era imposible llegar tan lejos y hablando con Álvaro decidimos ir poco a poco e intentar al menos llegar a Somosierra. Mientras comentaba la prueba con Álvaro, Ako se acerco a animarnos y aproveché para preguntarle por donde pasar la Sierra de Ayllon pues me parecía el obstáculo más importante de la ruta (aunque en realidad tampoco confiaba en llegar allí) nos dijo que la bordeáramos por el lado de Riaza y que no nos fuéramos hasta el pico del Lobo.




Me sorprendió lo rápido que despegué. Tras ver despegar a los buenos, Blay, Ako, Tximo y compañía, me puse el arnés y despegué rápidamente algo que no suelo hacer normalmente. Me fui hacia las Berrocosas para tratar de ganar altura allí, un poco más adelante comencé a girar la primera térmica que me llevó derivando otra vez sobre el despegue con 2.500 m y decidí tirar hacia Somosierra pues podía entrar en el segundo start que estaba puesto a las 15:30 a unos 4km. Este tramo entre Arcones y Somosierra fue el que más me costó psicológicamente, iba mirando continuamente por el rabillo del ojo el aterrizaje de Arcones y cada vez me iba tensionando más según me alejaba de él. No me relajé hasta que vi a tiro la campa oficial de Somosierra. Poco antes de llegar al despegue de Somosierra giré otra térmica que me dejó cerca de este con 2.600 m y en ese momento decidí abrirme al valle. Aunque podía cruzar el puerto y apoyarme en La Cebollera, no me gustaba el panorama del bosque que hay entre La Pinilla y Riaza así que decidí que el siguiente objetivo sería el aeródromo de Santo Tomé. El viento en altura estaba de suroeste lo que ayudaba pues derivaba las térmicas en el sentido de la prueba.


Pasé el aeródromo sin problemas y me puse como nuevo objetivo una campa inmensa que hay a la altura de Cerezo de Arriba pero al otro lado de la NI, llegué a esa campa sobrado, con 2.000 m y nada más pasarla recuperé los 2.500 m en seis giros. Entonces enfilé directamente a Riaza. Poco antes de llegar, con 1800 m empecé a girar otra térmica que derivando me dejó al otro lado del pueblo, pasado el río, con 2.600 m otra vez.  Mientras giraba está térmica vi un ala aterrizada en Riaza, me pareció el ala de Carlos,lo que me confirmó él mismo por radio y además me dijo que ¡Ako estaba también en el suelo cerca de él!. No me lo podía creer... y yo seguía en el aire.


Nada más bordear la sierra de Ayllón el paisaje cambia y los aterrizajes empiezan a ser infinitos. Esto me dio más confianza y empecé a volar más relajado y más rápido, ahora tiraba un poco más de la barra y estaba más pendiente de seguir la ruta que me indicaba el gps y no tanto de ir de campa en campa. En esta transición de unos 13 km llegué al pueblo de Francos con 1.300 m. Ya había elegido una campa para aterrizar y me disponía a abrir el arnés para iniciar la aproximación cuando empezó a pitar el vario. Con está térmica gané otros 1.300 m y avance 6km por la deriva.


La siguiente transición de unos 11 km me llevó directamente a la baliza de Morcuera. ¡Tenía que pellizcarme para comprobar que estaba despierto! A Morcuera llegué con 1.700 m para encontrar otra ascendencia que me subió a 2.400 m . Lo más alucinante es que en este punto en que la ruta viraba al este, el viento había rolado bastante al oeste. Parecía como si alguien estuviera poniéndome todo a huevo ¡Ahora las derivas me acercaban directamente al gol! Nada más hacer la baliza el gps dejó de indicarme el rumbo y perdí un buen rato hasta encontrar la baliza de gol para hacer un go to. Afortunadamente esto pude hacerlo mientras giraba una ascendencia que me derivaba en la dirección correcta por el cambio de dirección de viento.


Desde aquí el vuelo fue casi un planeo directo al punto en que aterricé, entre Aguliera y Berlanga de Duero, excepto unos cuantos giros intermedios en los que recuperé 300m. Hice una buena aproximación pero en el último momento me pudo el estrés de la toma fuera de campo conocido y el cansancio y acabé con un barrigazo, eso si, más feliz que un niño con zapatos nuevos.


Tras acercar el ala al camino me quité el arnés y bebí un poco, llamé a Carlos y a Pablo para darles mi posición y me puse a comer una manzana muy despacio, saboreando cada bocado mientras repasaba todo el vuelo. Después me vinieron a la memoria las primeras carreras del cursillo, la carga del ala a cuestas por la pendiente de escuela, los primeros planeos... y me puse a llamar a Jesús Villa, mi instructor,  para contarle mi primer cross. Sabía que le haría ilusión pues está pasando una mala racha, pero la verdad es que me dio la impresión de que se alegró tanto o más que yo. Esto es algo que me encanta de las pocas personas que practicamos este deporte, todo el mundo me felicitó y se alegró con mi vuelo tanto o más que yo. 


También aproveché la espera para mandar mi posición por email a Pablo de la Torriente, que fue el que me metió el veneno del vuelo en el cuerpo, allá por el 93, dándome una par de vuelos en tándem. Doce años después empecé el cursillo.


Cuando llegaron Pablo y Carlos a recogerme (mil gracias de nuevo) y después de los consiguientes cabronazo...  pero tu que te has creido... mira que hacernos venir hasta aquí... y demás, vino la sorpresa del día cuando me dijeron que con ese vuelo seguramente estaría en cabeza de la clase sport y probablemente bastante arriba en la general, yo no me lo creía y les decía que no, que si yo había llegado allí seguro que había un huevo de gente en el gol. También me enteré de que Pablo había llegado hasta Ayllón, (otro gran vuelo) y que Álvaro había aterrizado en las faldas de la Cebollera (su primer cross también) y que el Procu se encargaba de su interesante recogida


Al final llegaron a gol Blay, Tximo, Puñet y Enrico, y yo quedé ¡¡sexto en la general y primero en la clase sport!! 


Esa noche, tumbado en el saco de dormir en las ranas y contemplando el espectacular cielo estrellado de Arcones, tardé mucho en conciliar el sueño y muchas veces desperté pensando que no había pasado nada en realidad, que solo había sido un agradable sueño.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso el post Pablo, de nuevo... ¡enhorabuena!
-- nando

Pablo Vicens Hualde dijo...

Gracias Nando

Carpa dijo...

Que buenísimos recuerdos reviven en mi cabeza al leer tu post. Enhorabuena porque éste día no lo olvidarás en tu vida, y sin duda será el prolegómeno de otros vuelos muy apasionantes.

Un abrazo. Carpanta

Pd: vete incorporando en el equipo un buen sombrero, para sobrellevar las recogidas al sol, ¡y mójalo para bien antes de subir al despegue!

Pablo Vicens Hualde dijo...

Muchas gracias tocayo.

Muy buena idea lo del gorro mojado, te haré caso